AMADOS HIJOS MIOS CUANDO COMPRENDERAN QUE TIENEN QUE ESTAR SIEMPRE UNIDOS

Amados hijos míos, cuándo comprenderán que tienen que estar siempre unidos, que en la unidad encontraréis la paz y la armonía adentro de vuestros corazones y avanzaréis todos rumbo al sendero que os ha de llevar al gran encuentro, rumbo a la luz que emana el Corazón de mi Hijo que llegará a cada uno de vosotros iluminando vuestras almas y purificando vuestros pecados, cuando todos toméis conciencia que de la única forma de poder ingresar al Reino de los Cielos y vivir la vida después de la vida será cuando confeséis vuestros pecados con total arrepentimiento y dolor, cuando abracéis vuestras cruces sin preguntar por qué tengo yo que llevar una cruz que me pesa pudiendo ser libre y no tener que cargar con ella, por qué todo me está pasando a mí y os desesperéis y preguntéis continuamente el porqué, y os preguntaré, por qué no vosotros y sí vuestros hermanos, en qué os diferenciáis de cada uno de ellos, porque mi Hijo la llevó hasta entregarse por cada uno, Él que estaba limpio de todo pecado, y tomó sobre sus hombros los pecados de todos vosotros y cargó la cruz y la besó y le pidió al Padre que os perdonara uno a uno, y vosotros qué habéis hecho en todos estos años, os pregunto y quisiera que ésta misma pregunta os detuvieran un instante y en el silencio total os la hicieran y escucharan desde su interior la voz que os dice, simplemente todo, habéis hecho todo, pero todo aquello que sabíais que mortificarías no sólo a vuestros hermanos sino a vuestro Padre, habéis abrazado la ambición y el poder, os habéis apartado del gran rebaño y al apartarte de él os separasteis de mi morada dejando solo a vuestro Hermano sin que nada os importara, sin pensar un sólo instante que Él os espera cada día y espera que os deis cuenta que tenéis que volver, pero volver envueltos en la Llama del Amor, la misericordia y la paz para ser un verdadero misionero de la palabra, para volver a ser un verdadero Hijo de vuestro Padre, para no volver a juzgar más a nadie sobre vuestra tierra, y todo lo contrario, llevar la cruz bien en alto, abrazarte a ella y a cada paso que dais besarla y poner a sus pies todo lo que vayáis haciendo durante vuestro día. Hijos míos, si no construyen un mundo basado en la regla más importante que es el amor, si no aprenden a tender vuestros brazos y tomar la mano de aquel que está caído y os lo ayudan a levantar, pero sin repetirle a cada minuto lo que habéis hecho, si se entregan desde el corazón a la oración y os hacéis verdaderos misioneros del amor de CRISTO JESÚS y salgas a llevar la palabra puerta por puerta, si no comenzáis a tratar de rescatar de la oscuridad a millones de vuestros hermanos que se encuentran perdidos entre ella y no les permite ver la luz del amor, esa luz que brilla en toda su intensidad marcando el sendero que os guía a CRISTO JESÚS, entonces todo se perderá, todo será soledad, todo será llanto e inmenso dolor, y vosotros, amados pequeños míos, seréis los únicos culpables de hacer que la belleza se pierda, que la rosa más bella ya no florezca y que el canto de las aves no se escuche más sobre toda la tierra y el sol se oculte para dar lugar a la inmensa noche que os traerá lluvias, tormentas, huracanes, las altas cumbres harán escuchar su rugir arrojando fuego y lava sobre pueblos, y la tierra, vuestra tierra, no dejará de moverse continuamente, donde hay hielo habrá desiertos de arena y donde hay desiertos de arena habrá témpanos de hielo, y llegará lo peor, cometeréis el peor error que hará enlutar a una gran parte de vuestro mundo, caerá fuego lanzado por el hombre sobre pueblos y naciones, y todo eso ha de ser si no comienzan a vivir en unidad, si no retoman el sendero a mi morada, si no confiesan, como os he dicho, vuestros pecados, si no ponéis vuestras rodillas en tierra y piden perdón, si no rompen las ataduras por las cuales el ángel desterrado no os permite ir al gran encuentro. Amados hijos míos, nosotros os amamos, vuestro Padre os ama y ya os he dicho y os volveré a decir con la sencillez más grande en cada una de mis palabras, no os dais cuenta que he venido por pedido de mi Señor a decirles que les está dando una nueva oportunidad y vosotros no escuchan, por qué no os detenéis aunque sea un instante a oír, por qué están tan apresurados detrás del poder y riquezas que de nada os servirán, no comprenden que vosotros mismos estáis llevando a vuestro mundo a un final, no pueden comprender que vuestra tierra agoniza, y si ella agoniza con ella agonizarán todos vosotros, no pueden comprender que tienen que volver a estar unidos y no separados y peleados entre hermanos como os encontráis todos vosotros, cada uno se encuentra sumergido en distintas religiones habiendo abandonado la casa del Padre, habiéndole dado la espalda a mi Hijo, no escuchando mis pedidos y mis súplicas de Madre de todos vosotros, hasta cuándo estaréis en semejante postura, hasta cuándo tendrán que sufrir tantos pequeños porque vosotros sólo piensan en ambiciones y ser los dueños de todo, y de esa forma llevan a la agonía, al sufrimiento, al dolor, a las injusticias más crueles a millones de mis hijos, dónde estáis vosotros, amados Hijos predilectos, que no salen, dónde os encontráis que no escucho vuestras voces levantándose sobre aquellos que manchan mi morada y que masacran y persiguen a vuestros propios hermanos, es que estáis tan ocupados en pelear también por el poder que no podéis salir a defender mis muros y a muchos pastores como vosotros que son castigados y perseguidos igual que vuestros rebaños, hasta cuándo estaréis quietos y dejándose someter, si vosotros sabéis que en la unidad, en la oración, retomarán el sendero y entonces el mundo volverá a florecer y el mundo volverá a levantarse en la unidad y el amor y caminarán todos juntos, no habrá ya nunca más dolor sobre la tierra ni oscuridad, pero para ello tenéis que todos volver a unirse, no pueden seguir habiendo diferencias entre todos vosotros, no podéis seguir en la oscuridad y en el silencio, llegó la hora en que unidos vosotros a mis milicias celestiales salgáis a combatir contra el ángel desterrado, contra las fuerzas del mal, nada tenéis que temer, yo estoy entre vosotros, yo iré al frente de ella como capitana y Madre de todos vosotros. Despierten amados hijitos míos, vuelvan al sendero de la luz, vuelvan a la unidad de los pueblos, vuelvan a mi morada, vuestra morada, y en ella haced que su luz se eleve sobre los continentes y de esa forma esté de pie entre cantos y alabanzas para recibir a mi amado Hijo que muy pronto ha de descender para volver a caminar entre vosotros, para guiarlos como buen Pastor y para enseñarles a vivir una vida plena en el amor, la paz, la misericordia y el eterno amor. Amén.

SANTA MARÍA MADRE DE LA IGLESIA.

08/01/2011 15:25 Horas.

AVELLANEDA – PROVINCIA DE BUENOS AIRES – REPÚBLICA ARGENTINA

Para pedido de oración: http://www.lavozdesantamaria.com.ar

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