*Los cuatro pecados que claman venganza al cielo son: 1° El homicidio premeditado, voluntario; 2° La homosexualidad; 3° La opresión de viudas, huérfanos y pobres; 4° No pagar, o demorar voluntariamente en pagar el salario debido a los trabajadores.

8 de Noviembre. DEL LIBRO ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO.

Estuvo aquí casi todo el día.

Yo: “¿Por qué volviste a cachetearme?”. Él: “¡Porque quiero atormentarte!”.

Yo: “Pero si lo que yo quiero es ayudarte, eso es menosprecio de tu parte”. Él: “¡En mi estado sólo hay maldad!”

. Yo: “Pero si tú estás salvado, ¿Cómo es posible que todavía seas malo?”. Él: “¡Aún está unida a mí! ¿No lo ves?”.

Yo: “¡No veo nada más que un espantoso animal!”. Al instante se me acercó. ¡Dios mío!. ¡Vi cosas simplemente indescriptibles!: Su cuerpo estaba totalmente agujereado, y en cada hueco se movían miles y miles de gusanos. Todo en él estaba siendo demorado por gusanos y más gusanos. En verdad creo que jamás en mi vida había visto algo tan repugnante. Oh, Dios mío!, que jamás tenga que volver algo tan atroz!.

Le dije: “Te lo ruego, por favor vete, no soporto más. ¿Son los pecados que dejaste sin pagar?”. Él: “¡Dios es justo!.

¡Mis pecados claman al cielo!*”.

*Los cuatro pecados que claman venganza al cielo son: 1° El homicidio premeditado, voluntario; 2° La homosexualidad; 3° La opresión de viudas, huérfanos y pobres; 4° No pagar, o demorar voluntariamente en pagar el salario debido a los trabajadores.

Yo: “¿Te refieres a los pecados que claman venganza al cielo?”. Él: “¡Tú lo has dicho!”.

Yo: “¡Qué pena!. Pero dime, ¿El arrepentimiento en la última hora te obtuvo la gracia de salvarte?”. Él: “¡El arrepentimiento y los Sacramentos!”. Luego se me acercó todavía más y puso su horrendo brazo sobre mí. Lo único que hice fue cerrar los ojos y esperar a que se fuera lo más rápido posible. No he rezado ni he ofrecido nada, tan falta de amor para con los más miserables!. Finalmente me dejó libre!. Yo: “¿Tenías que hacer eso?”. Él: “Tú me refrescas”.

Entonces le di una buena cantidad de agua bendita y se fue. Cuando una tortura de estas termina, uno experimenta como una sensación de alivio y liberación. Esto me anima a empezar nuevamente a trabajar por él. Tendré que sufrir mucho aún con este simio!. Este pensamiento me abruma, siento un miedo espantoso; aquella cantidad de gusanos son un verdadero horror para mí. Me digo a mí misma: Que sea como Dios quiera, pero después pienso: Estas cosas deberían de parar ya.

10 al 26 de Noviembre. Muchos tormentos. No he podido saber más nada de él, de igual manera no tiene importancia. Tampoco sirve de nada volver a recordar o describir todo lo que ha sucedido en estos días, realmente prefiero no pensarlo!.

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