MENSAJE ENCUENTROS DE LOS DOS CORAZONES DE JESUS Y MARIA. MADRID.

MAMA MARIA.

Mis pequeños hijos, una vez más entre Mis brazos, en Mi amor. ¡Oh Mis pequeños!, cómo Me gusta envolveros entre Mi manto y Mi vestido…Hijos, a pesar de este calor se derrama Mi corazón en vosotros.

Este corazón que tenéis que tener en cuenta que va a triunfar y si Mi corazón triunfa, triunfa el de Mi Hijo. La victoria, una vez más os lo digo, ¡es Nuestra! Mis pequeños…con esto no quiere decir que no vais a sufrir, pero ¿no Me ha puesto la Trinidad? ¿no Me ha dado esa potestad de ir por el mundo apareciéndome en tantos países a tantas y tantas almas para confortarlas, para que a través de Mi se acerquen a Él, a la conversión?¿No me ha dado Jesús toda esta luz que derramo como gracia en cada uno de Mis hijos del mundo que tienen abierto el corazón para escucharme?.

Oh Mis pequeños, tantas veces os lo he dicho ¡no tengáis miedo! En Mí… en Mí se encuentra la paz, Yo os llevo pequeños.

Oh Pequeños, en Dios la Misericordia es eterna. Tantos y tantos habláis de este año litúrgico, de Misericordia. Pero hijos, la Misericordia…la Misericordia Mi hijo la va a derramar siempre, aún en la justicia, pequeños. Os he dicho también que en Mi Hijo la justicia es Misericordia y la Misericordia Justicia.

¡Oh pequeños! tantas veces tembláis, tantas veces se agita vuestro cuerpo ante el miedo. ¿Pero no estoy con vosotros…? ¿no Soy vuestra Madre? ¿…no os amo, pequeños? ¿…no soy la Madre perfecta?

¿Cómo os puedo abandonar, hijos? No sería madre, una madre no abandona a sus pequeños, y vosotros para Mí sois todavía ¡tan pequeños!…hijos, necesitáis tantos cuidados, por eso, para protegeros os envuelvo en Mi manto de gracia. 

Oh pequeños, tampoco os digo que el enemigo no querrá cribaros, cierto es, cierto y hoy os digo, hijos, una vez más ¡interiorizad!, interiorizad en vosotros, no andéis en lo transitorio, hijos, en lo que no tiene importancia creyendo que es tan importante. Oh no, quedaros en lo que de verdad es trascendente, hijos: es la Unión Conmigo (fiel y prudente), la Unión que hacemos en la Divina Voluntad con el Padre con el Hijo, con el Espíritu Santo Amor.

Oh pequeños, Mi manto es como una cadena, una cadena que nos une. ¿Quién podrá desatarla si de verdad me amáis, si de verdad nos amamos?

Oh Hijos, quitad de vosotros tantas y tantas cosas que os estorban para ver el camino con comprensión y paz pequeños.

Hijos, os he dicho que derramo Mis gracias con Mi Hijo ¿Es que no me creéis? ¿Es que no pensáis ¡que mi hijo es Dios!, ¡que Yo soy Su Madre! y que lo que prometemos se cumple?

Mirad como hoy leen lo que os decíamos hace 10 años… (texto  inicial en la  de la constitución del Grupo) ¿no se va cumpliendo? ¿No se va haciendo? ¿Sois vosotros los mismos que entonces? 

Oh hijos ¡no deis espacio al enemigo, no deis espacio a la iniquidad! hijos. Ya que es sutil, muy sutil y engaña de tantas maneras e incluso, tantas parecen buenas, pequeños. Y ahí está, agazapado. Pero si recurrís a , si recurrís a Mi amor ¡no os va a vencer!

Confiad hijos… confiad, ¡es tan importante la confianza en Dios! Es tan importante saber que de Mi mano vais al Reino que tengo preparado. Hijos que Mi hijo os ha alfombrado (preparado solemnemente) ese reino de gracia, de Amor, de Divina Voluntad. Mientras por qué miráis para atrás, ¿por qué veis lo que no quiero que veáis tantas veces y que os desanima y que tantas veces os hace tropezar? es tanto el Amor. Sois ¡tan elegidos!, ¡tan amados!, ¡sois de tanta predilección!, hijos.

 Oh pequeños, y así, entre los brazos maternos, os cubre la Trinidad, os cubre Mi amor… hijos, Yo os amo, confiad en Mi.

Tomo vuestro Corazón, tomo vuestra alma, hijos. Tomo vuestro cuerpo ya sé, algunos estáis pensando: nunca ha hablado del cuerpo y hoy lo toma, pues si cuando os digo que tomo el corazón, que tomo el alma, que os beso y os abrazo ¿no tomo también el cuerpo? Pequeños amados, ¿no derramo Gracias también en vuestro cuerpo? Hijos ¡sois de Dios!, ¡sois Míos! y os amo.

Hijos, Mi Gracia… la Gracia os inunda, el Espíritu Santo, Mi esposo, derrama su Gracia en cada uno.

¡No os distraigáis en este momento! Interiorizad, el Espíritu Santo está sobre vosotros derramando Sus Gracias que caen, caen y caen, hijos.

Y la bendición de Dios Padre, la bendición de Dios Mi Hijo, vuestro hermano, la bendición del Espíritu Santo en Gracias de Fortaleza está sobre vosotros con tanto amor, y Mi bendición también sobre cada objeto; sobre cada uno.

Gracias y paz a vosotros. Paz Yo también la doy, como Mi Hijo. No como la del mundo, está falsa paz. 

¡Benditos y alabados seáis! en Mi nombre y en el nombre de la Trinidad. Amén, amén, amén.

 

Jesús

Oh hijos Jesús triunfante viene a vosotros, hoy lleno de Misericordia para vosotros.

Oh hijos… ¡oh hijos! poned vuestras manos y alcanzad esas Gracias de Misericordia, pequeños. Alcanzad. Cada corazón está envuelto en esta Misericordia, hijos. NO miro vuestros pecados, pequeños, algunos tan grandes, no importa por qué, hijos... hijos Yo os perdono, os he perdonado a través de Mis hijos (sacerdotes) y ya no recuerdo másno recuerdo… renacidos a la Gracia hijos, renacidos al Amor, pequeños.

¡Oh mis pequeños! que no os engañen. Que esta paz, no Me refiero a la de hoy, me refiero en general, hijos, es una falsa paz, ¡que no os engañe el enemigo hijos! Pero vosotros en vuestro corazón siempre Conmigo tendréis la Paz que Yo doy hijos, la Paz que os entrego que nadie os podrá quitar, pequeños. Y así os digo también Yo, hijos, no temáis, no temáis hijos, no temáis, ¿por qué tenéis ese miedo? ¿por qué os angustiáis, pequeños? si el Amor está con vosotros, en vosotros.

Estos encuentros… estos encuentros llenos de amor para que conocieseis para que conocieseis a vuestro Dios, hijos. Y así seguiréis caminando pequeños

Pequeños, Os amo, hermanos Míos, hijos Míos. Os amo. Unidos, unidos, unidos con la fuerza que da Dios os envío, os envío al mundo. Fuertes en Mí, hijos.

¡Benditos y alabados seáis!.

Pongo MI Cruz en vuestra frente. 

Hay tantos Ángeles. Está San Miguel, está San Gabriel, hijos está San Rafael para todos los que estáis enfermos. Hijos, pequeños ¿no os dais cuenta de tanta gracia?. 

Y así Mi bendición en vosotros. La bendición del Padre. La bendición del Amor, hijos, del Espíritu Santo. La Paz sea con vosotros, hijos. 

Poned en letras de oro en vuestro corazón “Jesús me ama

Bendigo los objetos con Gracias de Fortaleza como a vosotros. Amén, amén, amén.

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