VUESTRAS MODAS INDECENTES ME ENTRISTECEN.

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo
“Hijos Míos: Que Mi Paz esté con vosotros.
Son muchos los agravios que recibo por parte de la
humanidad; son muy pocos Mis hijos que Me buscan
con sincero corazón. Acordaos: Misericordia quiero
y no sacrificios; el ayuno que Me agrada es el
ayuno del amor, quiero corazones contritos y
humillados, conversión sincera por parte de Mi
heredad. Me duele y entristece ver cómo Mi Casa
es ultrajada y despreciada por muchos que dicen
ser Mis hijos; unos vienen a Mí, sólo a buscar
soluciones sin oración, ni deseo de conversión;
otros vienen a las carreras, no alcanzan a saludarme
cuando ya están afuera, otros hacen de
Mi Casa dormitorios, otros tantos hablan y
banquetean delante de Mí, hay otros que blasfeman
entre sollozos, y no faltan los que vienen
con el corazón henchido de odio y resentimiento a
buscar venganzas.
¡Qué tristeza Me produce ver todo esto! Yo,
que Soy Amor, Me niegan el amor. ¡Cuánto desprecio
recibo a diario! ¿No habéis podido comprender
que para todo hay un tiempo bajo el sol?
Si venís a Mí a buscar consuelo y protección,
alabadme y dadme gracias por vuestras vidas
primero; no vengáis desesperados a exigirme lo que
no os puedo conceder; bien sabéis que siempre os
doy lo que más os convenga para salvación de
vuestras almas. Buscadme primero con sincero corazón,
que lo demás vendrá por añadidura.
¡Cómo Me duele ver Mis jóvenes tan perdidos!
¡Cuánta evangelización falta en los hogares! Las
modas indecentes agravian Mi Corazón Amante.
Soy Yo, Vivo y Real, el que está en el
Sagrario, ¿por qué, entonces, no venís a Mi Casa
vistiendo recatadamente? Mi Casa es Casa de
Oración, y Yo Soy vuestro Padre: ¿No merezco
respeto? ¿A dónde está vuestra caridad para con
vuestro Dios y vuestros hermanos? Vuestras modas
indecentes Me entristecen y hacen llorar al Cielo.
Os lo pido, hijos Míos, no vengáis a Mi Casa
indecorosamente y, menos, recibáis Mi Cuerpo y Mi
Sangre luciendo vuestras modas de infamia, porque
esto agravia a Mi Divinidad. Comportaos como el
publicano en el templo: Humildes y sinceros de
corazón. Recordad: „Misericordia quiero y corazones
contritos y humillados es lo que espero‟.
Os regalo este Rosario para que desagraviéis
Mi Divinidad en todos los Sagrarios del mundo.”
141

141 Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo al profeta
Enoc, el 25 de Junio de 2008.

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