fuentes bibliograficas sobre profecias.

Fuentes bibliográficas

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, Desclée de Brouwer, Buenos Aires, 1942.

CHRISTOFLOUR, R., Signes et Messages pour Notre Temps, Buchet,

Chastel, Correa, Paris, 1958.

ERNST, Robert, Maria fala aos homens de hoje, Salvador, 1951.

GONTHIER, J., Malédictions et Bénédictions, Recueil de Textes

Prophétiques, Librairie du Carme, Paris, 1963.

JULIO MARIA, P., O Fim do Mundo está Próximo, Prophecias antigas e

recentes, Typ. de “O Lutador”, Manhumirim, 2ª ed., 1936.

LASCOÉ, J., Historia del Porvenir sobre el Imperio del Gran Monarca y

Triunfos de la Iglesia Católica hasta el Fin del Mundo según las Profecías

más célebres Antiguas y Modernas, Lérida, 1869.

LÓPEZ GALUÁ, Enrique, Futura Grandeza de España según notables

Profecías, La Coruña, 3ª ed., 1943.

MARTY, Albert, Le Monde de Demain vu par les Prophètes d’aujourd’huy,

Dillen Editeurs, Paris.

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Huemul, Buenos Aires, 1940.

SALLOTTI, Mons. Carlos, La Beata Anna Maria Taigi, Secondo la Storia e

la Critica, Roma, 1922.

SAN JUAN BOSCO, Biografía y Escritos de San Juan Bosco, Biblioteca de

Autores Cristianos, Madrid, 1955.

SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONTFORT, Tratado de la Verdadera

Devoción a la Santísima Virgen, Vozes, Petrópolis.

SÁNCHEZ, Benjamín, Les Derniers Temps, Prophéties Publiques et

Privées, Diffusion de la Pensée Française, Chiré en Montreuil, 1976.

SANTA BRÍGIDA, Celestiales revelaciones de Santa Brígida, Princesa de

Suecia. Aprobadas por varios Sumos Pontífices y traducidas de las más

acreditadas ediciones latinas, Apostolado de la Prensa, Madrid, 1901.

SERVANT, Michel, Veillez et Priez car l’heure est proche, Saint Germain

en Laye, 1972.

SOEUR DE LA NATIVITÉ, Vie et Révélations de la Soeur de la Nativité,

Beaucé, Paris, 1819.

SOR MARÍA ISABEL DE JESÚS, Vida Admirable y ejemplarísima — Virtudes

de la ínclita Sierva de Dios Rvda. Madre Sor María de los Dolores y

Patrocinio, Guadalajara, 1925.

SOR MARIANA DE JESÚS TORRES, Vida Admirable de la Rvda. Madre

Mariana de Jesús Torres, Española y una de las Fundadoras del

Monasterio Real de la Limpia Concepción de la Ciudad de Quito, Tomos I

y II.

TEMPORUM, Nostradamus y otros grandes predictores, Zamorano y

Caperán, Santiago de Chile, 1940.

Resúmenes de la Comisión de Lectores

Ihr Konnt die Welt retten (Res. n° 307).

Vitoria da Imaculada (Res. n° 317).

The Third world war (Res. n° 1414).

The Vision (Res. n° 1498).

Coletânea de textos proféticos.

As revelações particulares na vida da Igreja.

Il Carisma della Profezia in San Paolo e nelle riunioni del “Rinovamento

nello Spirito” (Res. n° 1112).

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Datos biográficos de los

Santos y videntes

mencionados en este

artículo

Beata Ana María Taigi (1769-1837).– Terciaria de la Orden de la

Santísima Trinidad, italiana, de condición social muy humilde, casada,

con siete hijos; mística de alto vuelo, colmada de carismas de Dios; el

más sobresaliente fue la continua presencia delante de sus ojos de un

sol misterioso, donde veía todos los acontecimientos humanos pasados,

presentes y futuros. Tuvo importantes visiones y revelaciones sobre el

gran Castigo y sobre el triunfo de la Iglesia.

Sobre ella ver: Mons. Carlo Sallotti, La Beata Anna Maria Taigi, secondo

la Storia e la Critica; Albert Bessières S.J., La Beata Ana María Taigi,

Madre de Familia.

Beata Catalina Racconigi (1486-1547).– Nació en el Piamonte, virgen de

la orden tercera de Santo Domingo, recibió los estigmas invisibles y

sufrió todos los dolores de la Pasión. Habiéndose ofrecido en holocauso

por todos los muertos de la batalla de Marignan (1515), su vida fue

desde entonces un atroz calvario. Dios la colmó de los más grandes

favores. El R. P. Morelli O.P., que fue su confesor, narra sus visiones.

Fue beatificada en 1808 (cfr. M. Servant, pág. 229).

Ver sobre esta bienaventurada: M. C. Garray, Les Bienheureuses

dominicaines, Paris, 1913.

Beato Maximiliano Kolbe (1894-1941).– Sacerdote polaco, gran devoto

de Nuestra Señora, de manifiesta santidad, murió en un campo de

concentración alemán. Tuvo varias profecías respecto del triunfo de

María Santísima en Rusia.

Bernardo Rembort (1689-1783).– Llamado Spielmann [jogral], durante

mucho tiempo sirviente de la abadía benedictina de Siegburgo, en

Renania.

Berta Petit (1870-1943).– Nacida en Enghien, hija de un notario que se

radicó más tarde en Bruselas. De salud delicada, tuvo muchas

enfermedades; con el pasar de los años y la quiebra económica de sus

padres debió trabajar para sustentarlos. Sus sufrimientos fueron de todo

tipo; mas desde niña recibió grandes dones de Dios, visiones, etc. En

1899, por ocasión de una convalescencia, viajó a Italia, y estando en

Venecia, un día se detuvo delante de la Basílica de San Marcos, donde

se encontró con el Cardenal Sarto — futuro San Pío X — ella le pidió la

bendición y él haciéndole una señal de la cruz en la frente pronunció

estas palabras proféticas: “Escuchad bien la voz de Dios, hija mía, Él

tiene designios sobre ti”.

Ella recibió innumerables visiones sobre las devociones al Sagrado

Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María.

Los cardenales Granito de Belmonte, Mercier y Bourne, el P. Garrigou

Lagrange y el P. Charmot, le testimoniaron estima y atestiguaron la

ortodoxia de sus escritos (cfr. R. Christoflour, págs. 209-216; A. Marty,

págs. 113-118).

Fray Bernardo María Clausi (+1849).– Religioso italiano de la Orden de

los Mínimos, muerto en olor de Santidad en Paola (Italia). Su proceso de

canonización está en curso. La pureza de sus costumbres, su piedad y su

notorio don de profecía le atrajeron la veneración de sus

contemporáneos (cfr. M. Servant, pág. 372; Temporum, pág. 143).

Fray Calixto (+1759).– Religioso de la abadía de Cluny. El texto de su

profecía ha sido transcrito de una carta dirigida al Padre Prior de la

abadía de Moutiers Saint Jean, en Bourgogne.

Fray Jerónimo Bottin (+1420).– Religioso de Saint Germain des Prés,

murió en 1420. El texto de esta profecía fue conocido en 1790 y

publicado por primera vez en 1830 por M. Bricon.

Fray Juan de Vatiguerro (Siglo XIII).– Monje de la abadía cisterciense de

Heisterbach (1227), cerca de Bonn. Gran viajero, compilador de textos

proféticos (cfr. M. Servant, pág. 307).

Fray Ludovico Rocco (1748-1840).– Monje franciscano del Monte Sinaí,

murió a los noventa y dos años. Anunció particularmente

acontecimientos de Rusia y Alemania.

Hermano Antonio (1820-?).– Nacido en 1820, muerto en fecha ignorada.

Eremita de la Orden Tercera de San Francisco, en la región de Colonia.

Sus profecías relativas a los años 1870 se realizaron integramente.

José de Walbach (1853-?).– Nació en 1853, en Walbach, cerca de

Colmar. Habría tenido por misión anunciar a todas las naciones

cristianas y, en particular, a Francia y Alemania, las grandes desgracias,

si no retornaban prontamente a los sentimientos cristianos. El

permaneció desconocido y entró más tarde en una Congregación.

Entre 1872 y 1880, hizo una serie de escritos místicos. En ellos se

refiere al gran Castigo y a la futura conversión de Inglaterra, Alemania y

Rusia.

Josefina Lamarine (1787-1850).– De Dame, en Lorena. Sus profecías

comienzan en 1828 y fueron anotadas por su hermana que hacía oficio

de enfermera. Todas sus previsiones concerniendo a su familia y a su

parroquia se han realizado (cfr. M. Servant, pág. 235).

Josefina Reverdy (1854-1908).– Vivió en Boulleret, Francia. Víctima

voluntaria, alcanzada por una enfermedad incurable, su vida fue un

tejido de sufrimientos (cfr. M. Servant, pág. 236).

Ver sobre ella: Adrien Péladan, Apparitions de Boulleret. Prophéties et

Faits surnaturels, Nimes, 1933.

Juan Stehlmayer (Siglo XIX).– Joven pastor a quien Nuestra Señora se

apareció el 12 de mayo de 1848.

Madame Royer (1841-1924).– Nació en Aisy, Francia, desde su infancia

deseó ser religiosa, mas se casó, en 1860, por obedecer a sus padres.

Pese a su matrimonio, llevó una vida de mucha oración, sacrificios y

penitencia, pero se comportó como perfecta esposa y madre de familia.

Cuando quedó viuda entró como novicia en las Bernardinas del Santísimo

Sacramento. Fundó, por indicación de Nuestro Señor, la Archicofradía

de la oración y la penitencia. Fue muy favorecida con visiones, éxtasis y

profecías, principalmente del Sagrado Corazón de Jesús (cfr. R.

Christoflour, págs. 193-204; A. Marty, págs. 82-91).

María Julia Jahenny (1850-1941).– De la Fraudais, en Blain, Loire

Atlantique, Francia. Humilde paisana, honrada de frecuentes

apariciones de Nuestro Señor, la Santa Virgen y San Miguel. Recibió los

santos estigmas en 1873. El Dr. Imbert Gounbeyre, profesor en la

escuela de medicina de Clermont-Ferrand, autor del libro La

Stigmatisation (1895), habla de ella largamente, habiéndola seguido y

examinado durante más de veinte años, lo que garantiza la autenticidad

de todos los fenómenos.

María Martel (Siglos XIX y XX).– Fue una vidente de Tilly, recibió

especiales revelaciones sobre la crisis en la Iglesia, el castigo y el Reino

de María.

Mariana Galtier (Siglo XIX).– Pastora de Saint Affrique (diócesis de

Rodez).

Padre Nectou S.J. (+1777).– Sacerdote jesuita, sus hermanos de religión

lo veneraban como un santo y un profeta. Fue Provincial de Aquitania y

después Rector en Poitiers. Previó la disolución de la Compañía de

Jesús, todo el proceso revolucionario que desembocaría en la

Revolución Francesa y acontecimentos posteriores. Murió en olor de

santidad.

Mons. Lyonnet en su Histoire de Mons. D’Avian, Archevêque de

Bordeaux, consigna el trato que los jesuitas daban a P. Nectou.

Mons. Gilles (+1834) relata las profecías en una carta a Mons. Soyer,

antiguo vicario general de Poitiers (cfr. M. Servant, pág. 309).

Papa Pío IX (1846-1878).– Electo Papa en 1846, este ilustre glorificador

de María fue perseguido por la perversidad de los hombres. Fue

favorecido por las gracias más insignes de Dios. Hay numerosos discursos

proféticos suyos (cfr. M. Servant, pág. 245).

Papa San Pío X (1903-1914).–

Petite Marie des Terreaux (1773-1843).– Llamada también Marie des

Brotteaux (nombre del barrio donde ella habitó por un largo tiempo). De

condición servil, llevó una vida de virtud y santidad, fue favorecida

desde 1811 a 1832 por numerosas visiones proféticas (cfr. M. Servant,

pág. 235).

Sobre ella ver: Adrien Péladan, Nouveau Liber Mirabilis, Palmé Éd.,

París, 1871).

Religiosa trapista de Notre Dame des Gardes (+1828).– El abbé

Curicque, en su famoso libro Voix Prophetiques, relata que el sacerdote

M. Theard le transmitió las visiones de una antigua religiosa muerta en

1828, en olor de santidad, en el convento trapista Notre Dame des

Gardes, cerca de Chemillé, en la diócesis de Angers. El P. Curicque, en

su obra, cita largamente las profecías de esta religiosa, que el P.

Theard conoció personalmente durante dieciocho años (cfr. M. Servant,

págs. 256-257).

San Anselmo de Sunium (Siglo XIII).– Obispo de Sunium, Grecia, en el

siglo XIII. Profecía extraída del libro Vaticinia seu Proedictiones

Illustrium Virorum, Bertoni, Venecia, 1605.

San Benito José Labre (1748-1783).– Asceta francés que llevó una vida

de peregrino y de extraordinaria penitencia. El P. Marconi, su confesor,

dice que vió muchas cosas referentes a la Iglesia y dejó un buen número

de cartas para ser entregadas al Sumo Pontífice y ser abiertas en

determinadas épocas

Sobre su vida ver: Vie de Saint Benoit Joseph Labre, le Saint Pauvre de

Jesus Christ, Marie Mediatrice, Genval, Bélgica.

San Egidio.–

San Gaspar del Búfalo (1786-1836).– Sacerdote italiano fundador de la

Orden de los sacerdotes de la Preciosísima Sangre. Canonizado por Pío

XII en 1954.

San Juan Bautista María Vianney (1786-1859).– El gran santo que ilustró

al clero secular, patrono de todos los párrocos, entre otros dones de

Dios gozó de la profecía.

San Juan Bosco (1815-1888).– Fundador de los salesianos y de las Hijas

de María Auxiliadora, célebre educador de la juventud, colmado de

dones y carismas para el cumplimiento de su misión. Tuvo

relacionamiento muy íntimo con Pio IX, a quien aconsejó en muchas

oportunidades, actuó en el Concilio Vaticano I, entre los obispos, para

que votasen a favor de la infalibilidad pontificia, realizó tareas

diplomáticas entre la Santa Sede y la Casa de Saboya y sus Ministros. Se

caracterizó por su devoción a María Auxiliadora. Tuvo muchos sueños

proféticos sobre el porvenir de la Iglesia y de su Instituto, sobre un gran

Castigo y el triunfo de María Santísima. También previó un futuro de

gloria para el continente americano, donde envió sus primeros

misioneros.

San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716).– Uno de los mayores

apóstoles marianos, autor del celebre Tratado de la Verdadera Devoción

a la Santísima Virgen, en el cual enseña la esclavitud de amor a Nuestra

Señora. Fue un verdadero Profeta del Reino de María.

San Pedro Celestino (1251-1296).– Eremita fundador de una orden

religiosa llamada los “celestinos”. Reinó como Papa bajo el nombre de

Celestino V, del 5 de julio al 13 de diciembre de 1294, fecha en la cual

abdicó. Es el único caso de abdicación en la Historia de la Iglesia.

San Vicente Ferrer (1350-1419).– Religioso dominico español, predicó

en varios países de Europa, fue el prodigio de su siglo.

Santa Brígida de Suecia (1303-1373).– Princesa de Sangre Real,

descendiente de “muy santos reyes”. Por designios de Dios contrajo

matrimonio con un Príncipe, virgen como ella, a los dieciocho años; de

mutuo acuerdo vivieron casi dos años en ese estado. Después de un

tiempo de vida conyugal volvieron a mantener la continencia. Tuvo ocho

hijos, cuatro varones y cuatro mujeres, todos buenos católicos; una de

sus hijas, Santa Catalina de Suecia, discípula de su madre, presentó sus

escritos a la jerarquía eclesiástica.

Por mandato de Dios hizo varias peregrinaciones: Jerusalén,

Compostela, Roma, etc. Muerto su esposo se dedicó por entero a la vida

religiosa.

Sus obras han sido admiradas y elogiadas por grandes Santos y Doctores,

entre los cuales San Alfonso María de Ligorio y Cornelio a Lápide. Sus

obras fueron aprobadas por varios Sumos Pontífices, dos Concilios –

Basilea y Constanza — e innumerables prelados (cfr. Celestiales

revelaciones de Santa Brígida).

Santa Catalina de Siena (1347-1380).– Nacida de una familia de ricos

artesanos, ella entra en 1367 a la Orden tercera de Santo Domingo. Sus

virtudes, sus éxtasis, sus revelaciones y su elocuencia la tornaron

célebre y obró numerosas conversiones. Fue canonizada por Pío II en

1461.

Santa Catalina Labouré (1806-1876).– Nació en Fain les Moutiers en

Bourgogne, murió en París, se tornó célebre por las apariciones de

Nuestra Señora de la Medallla Milagrosa en la Rue du Bac. Tuvo tres

revelaciones de la Santísima Virgen.

Santa Gema Galgani (1878-1903).– Fue la última estigmatizada

canonizada por la Iglesia, treinta años después de su muerte.

Santa Hildegarda (1098-1180).– De ilustre familia, nació en la ciudad de

Spanheim. A los dieciocho años entró en el Monasterio de Monte San

Desibodo. Fue educada por la Beata Jutta, su parienta. Recebió

innumerables visiones y revelaciones. San Bernardo, cuando fue a

predicar la cruzada en Alemania, examinó las comunicaciones que

recibía y reconoció que estaba dotada del don de profecía.

Después de muerta Jutta, fue electa abadesa.

Sus revelaciones fueron examinadas en 1148 por un Concilio convocado

por el Papa Eugenio III para este fin, en Tréveris, al cual él mismo

asistió y leyó en presencia de los padres conciliares los escritos de la

santa, hallándolos dignos de elogio, de lo que dieron todos gracias a

Dios. El Papa escribió a Hildegarda para comunicarle esta decisión y

exortarla a que conservase con humildad la gracia del Señor.

La Santa dejó muchos escritos: varias cartas dirigidas a distinguidos

personajes, La vida de San Desibodo, La vida de San Ruperto, conde de

Binghen, discursos y tres libros de revelaciones, junto con la explicación

de la regla de San Benito (cfr. J. Lascoé, págs. 16-17; S. M. Mirakles,

pág. 38).

Santa Teresa de Jesús (1515-1582).– Gran santa y mística española,

reformadora de la Orden del Carmen, fundadora de muchos conventos.

Recibió innumerables favores de Dios.

Sor Alfonso María (1814-1867).– Conocida con el nombre de “extática de

Niederbronn” (Alsacia), fundadora de la congregación de Soeurs du Très

Saint Sauveur. La mayor parte de sus profecías ya se han cumplido.

Ver sobre ella: Mgr. L. Cristiani, L’Extatique de Niederbronn, Elisabeth

Eppinger ou Mére Alphonse Marie, Fayard, París, 1958, con Imprimatur.

Sor Catalina Filljung (1848-1915).– Virgen lorena, extatica,

estigmatizada, ofrecida a la Justicia Divina como víctima de expiación.

Sus profecías, que se escalonan desde 1873 hasta su muerte, son

notables por su precisión. Algunas ya se han realizado (guerra de 1914 –

leyes antirreligiosas), otras están en curso de realización (casamiento

de sacerdotes…). Ella previó que Santa Juana de Arco vendrá en

socorro de Francia.

Sobre ella pueden leerse: Eugéne Ebel, Soeur Catherine, Ed. Tequi,

París, 1928; Mére Marie Rose de Jesus, Notes Biographiques Sur la

Mystique Lorraine Catherine Filljung, Religieuse Dominicaine,

Fondatrice de L’Orphelinat de Biding.

Sor de Bourg (Siglo XIX).– Nativa de Toulouse, vivió en la primera mitad

del siglo XIX. Fue hija de un mártir de la Revolución Francesa. Fundó en

Limoges la congregación de “Soeurs du Sauveur”. Colmada por Dios de

gracias extraordinarias, recibió revelaciones preciosas sobre el porvenir

de Francia, que ella escribió bajo el nombre Vues Interieures (cfr. M.

Servant, pág. 91).

Sor de la Nativité (1731-1798).– Jeanne La Royer, en religión Sor de la

Nativité, del convento de las clarisas de Fougéres (en 1752). Favorecida

desde su infancia por visiones y revelaciones. Su confesor, el P. Genet,

escribió un relato de estas visiones. Para este trabajo fue utilizada una

copia xerox del original, Ed. Beaucé Lib., Paris, 1819, 2ª ed. En el tomo

III, de las págs. 300 à 313, se encuentran numerosas aprobaciones de

autoridades eclesiásticas, francesas e inglesas (cfr. M. Servant, pág.

206).

Sor Helena Aiello (+1961).– Religiosa italiana, estigmatizada. Falleció

en 1961.

Sor María Adalfuna (1814-1867).– Enfermera, entró en una orden de

agustinas y se ofreció a Dios como víctima por los pecadores.

Sor María Angélica Millet (1879-1944).– Charlotte Millet, en religión Sor

María Angélica, nació enferma, vivió durante sus cuarenta y tres años de

claustro — en la Visitación de Santa María, de Caen — una perpetua

agonía de sufrimientos. Ofreció su vida por el Reino de Paz de Nuestro

Señor. Sus escritos están parcialmente contenidos en el libro Dis…

Ecris, imp. Loiez, Saint Omer, 1949, con Imprimatur de 1948. Reeditado

por Resiac en 1972. Su biografía ha sido publicada en 1945 con el

Imprimatur del obispo de Bayeux, con el título de Dans le rayonnement

du mystère de Gethsémani (cfr. M. Servant, págs. 644-645).

Sor María de Jesus Crucificado (1846-1878).– Nació en Palestina, murió

en el Carmelo de Belén en olor de santidad, carmelita conversa,

estigmatizada. Su vida estuvo llena de sufrimientos excepcionales y

maravillas brillantes. Es invocada como protectora de los Santos

Lugares. Su causa de beatificación fue introducida en Roma (cfr. M.

Servant, pág. 63).

Esta religiosa tuvo el don de profecía, envió varias veces importantes

comunicaciones a la Santa Sede concernientes a los intereses de la

Iglesia. Como testimonio de benevolencia, el Cardenal Antonelli le envió

una bella medalla de Pío IX (cfr. A. Marty, pág. 63).

Ver sobre ella: P. Denir Buzy S.C.J., Vie de Soeur Marie de Jesus

Crucifié, Éd. Saint Paul, París, 1926.

Sor María de los Dolores y Patrocinio (1811-1891).– Concepcionista

española, abadesa, fundadora y reformadora de los conventos de su

orden; estigmatizada, favorecida con toda clase de gracias y dones

sobrenaturales. Tuvo el don de profecía y prácticamente todo lo que

previó se realizó. Perseguida y calumniada de la manera más vil por las

sectas masónicas y los liberales. Desterrada varias veces. La misma

Reina Isabel II de España dijo que fue víctima por los pecados de la

Familia Real. Ejerció gran influencia sobre la Soberana. Entre los

favores especialísimos se debe destacar la milagrosa imagen de Nuestra

Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, que le fue entregada por la

misma Santísima Virgen y el Arcángel San Miguel, en una aparición.

Sor María de Saint Pierre (1816-1848).– Religiosa carmelita francesa,

muerta en olor de santidad en el convento de Tours. Tuvo revelaciones

de Nuestro Señor Jesucristo. La primera fue el 26 de agosto de 1843.

Esta es la religiosa que tuvo la revelación del Pequeño Evangelio del

Santo Nombre de Jesus, tan ampliamente difundido en los medios

católicos antes del Concilio Vaticano II.

Sobre ella ver: Louis Van Den Bossche, Le Message de Soeur Marie de

Saint Pierre, Carmel de Tours, 1954; P. Ecee, Soeur Marie de Saint

Pierre, Messager du Coeur de Jesus, 1935.

Sor María Deluil Martiny (1841-1884).– Fundadora de las Filles du Sacre

Coeur de Jésus, en Marsella.

Sor María des Vallées (1590-1653).– Sometida desde su infancia a los

más terribles malos tratos familiares, ella sufrió de los 19 a 24 años

todas las penas de los condenados; después ella cargó, de los 27 a los 39

años, el desbordamiento de la Justicia de Dios, y conoció los atroces

dolores del abandono de Jesús sobre la Cruz. Sus visiones del Sagrado

Corazón de Jesús llevaron a San Juan Eudes (1601-1680), su director

espiritual, a instaurar y propagar el culto del Sagrado Corazón de Jesús.

San Pío X, el 11 de abril de 1909, proclamó a San Juan Eudes como

Doctor y Apóstol de la devoción a los Sagrados Corazones (cfr. M.

Servant, pág. 621).

Sor María Lataste (1822-1847).– Religiosa francesa en la Congregación

del Sagrado Corazón. Favorecida por numerosas comunicaciones de

Nuestro Señor, además del don de profecía. El eclesiástico encargado

por el obispo de Aire, de examinar sus obras, dijo: “Hay en sus escritos,

un soplo de inspiración, una paz, una sencillez tan dulce y una unción

tan profunda que a la simple lectura se debe descubrir allí, a Dios y a su

Espíritu”.

Sus escritos completos están en La Vie et les Oeuvres de Marie Lataste,

Ed. Bray, Paris, 1862 (cfr. Temporum, pág. 133; M. Servant, pág. 271; J.

Lascoé, pág. 146).

Sor María Rafols (1781-1853).– Fundadora en Zaragoza de las Hermanas

Hospitalarias de Santa Ana. Tuvo frecuentes visiones y recibió del

Sagrado Corazón numerosas revelaciones. Una parte importante de sus

escritos proféticos y místicos ha sido encontrada solamente en 1930

(cfr. M. Servant, pág. 721).

Sor Mariana de Jesús Torres (1563-1635).– Religiosa concepcionista

española, fue una de las fundadoras del convento de su Orden en Quito,

del cual llegó a ser abadesa. Recibió innumerables visiones y

revelaciones de Nuestro Señor y de Nuestra Señora, bajo la invocación

del Buen Suceso. Dotada del don de profecía. La característica más

saliente es que sus predicciones están dirigidas al siglo XX, en el cual la

Imagen de Nuestra Señora del Buen Suceso — que la misma Santísima

Virgen le ordenó hacer — bien como la devoción a esta invocación,

tendrían una especial importancia.

El cuerpo de Sor Mariana en 1885 estaba incorrupto, flexible y de él se

desprendía un perfume de azucenas; por orden de la jerarquía

eclesiástica fue depositado junto con el de las otras fundadoras –

consta que también están incorruptos — en un recinto murado al cual no

se tiene acceso.

La mayor parte de sus profecías y de las enseñanzas de Nuestra Señora

se encuentra en un “cuadernón”, que está extraviado. Solo hay un

resumen, en que es de notar la insistencia de Nuestra Señora en hablar

sobre la decadencia de la Iglesia cuyo auge será en el siglo XX, y en la

futura restauración de la fe por medio de un hombre providencial, “muy

querido de aquellos tiempos”.

En muchas revelaciones Nuestra Señora se refiere al convento de las

concepcionistas de Quito, diciendo que pasará por todo tipo de pruebas

y tormentas, mas que en él siempre habrá almas fieles y santas que

conservarán la verdadera fe. Se puede ver en sus tribulaciones una

figura de las borrascas por las cuales pasará la Iglesia de Dios.

Sor Palma María Addolorata Matarelli D’Oria (1825-1872).–

Estigmatizada, vivió como religiosa en un convento cerca de Tarento

[Italia].

Sor Rosa Colomba Asdente (1781-1847).– De noble familia del

Piamonte, a los trece años tomó el velo de las dominicanas en la ciudad

de Taggia, diócesis de Ventimiglia. Pasó casi toda su vida en el convento

de las Dominicanas de Santa Catalina de Siena. Las visiones proféticas le

eran como que habituales. El proceso verbal de las mismas está

depositado en el obispado de Ventimiglia. Predijo la caída y exilio de

Luis Felipe y muchos acontecimientos de la Revolución en Italia (cfr. M.

Servant, pág. 300; Temporum, pág. 101).

Teresa Higginson (1844-1905).– Institutriz inglesa, se caracterizó por

una fidelidad heroica a su deber de estado. Rezó mucho por la

conversión de Inglaterra, recibió los sagrados estigmas.

Ver sobre ella: Cecil Kerr, Teresa Higginson, Servante de Dieu, épouse

du Crucifié; o La Vida Maravillosa de una Institutriz libre Inglesa, Sierra

Printing and Lithe, Fresno, California, 1926, con Imprimatur del

Arzobispo de Westminster. Publicada en la traducción francesa del abbé

Billé, Desclée de Brouwer, Paris, 1935. Reeditada em 1972 en las

Ediciones Saint Michel à Saint Céneré.

Venerable Bartolomé Holzhauzer (1613-1658).– Sacerdote alemán

muerto en olor de santidad. Dotado de ciencia profunda y favorecido

por el don de profecía; escribió muchas obras, la más célebre es una

interpretación del Apocalipsis. Se dedicó también a la reforma del clero

secular, reorganizando la vida en común entre ellos.

Venerable Fray Jacinto Coma (Siglo XIX).– Franciscano español,

predicador eminente, muerto después de 1849 con una gran reputación

de santidad. Su proceso fue introducido y goza del título de Venerable.

Venerable Isabel Canori Mora (1774-1825).– Terciaria trinitaria, falleció

el 5 de febrero de 1825 en olor de santidad, en Roma, donde había

nacido el 21 de noviembre de 1774. Tubo una vida tan santa, que era la

edificación de todos. Las personas que la conocían se encomendaban a

ella y se consolaban mucho visitándola, al considerar que estaban ante

una santa cuando se hallaban en su presencia.

Demostró su espíritu profético con numerosos vaticinios que el tiempo

confirmó plenamente.

Estubo casada con Cristóbal Mora, hombre de costumbres muy

desarregladas y de muy mal carácter, por lo cual tuvo que sufrir mucho

de él. Cuando estaba para morir, sus amigas le recomendaron que en el

cielo se acordase de su marido. Ella les contestó: “Veis como es;

incrédulo e irascible? pues con el tiempo llegará a ser sacerdote y

religioso”.

A los cinco años de la muerte de Isabel, ingresó Cristobal Mora en la

Orden de los Franciscanos Conventuales, fué ordenado sacerdote,

dedicándose con gran celo al ministerio de la confesión y a las prácticas

de piedad.

Isabel fue favorecida con muchas visiones sobre el estado presente y

futuro de la Iglesia (cfr. E. López Galuá, págs. 45-46).

Venerable Sor Magdalena de la Cruz (Siglo XVII).– Fundadora de los

Monasterios Macacense y Macinense en China. Escribió en 1640 el libro

Nova Floresta Franciscana. Hizo varias profecías a respecto de la

proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, que tendrá

muchas consecuencias. Entre ellas la caída de los ídolos de Japón y de

China.

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